- Ayuda a determinar qué construir y dónde hacerlo, ya que nos proporciona, entre otros, datos sobre el diseño y modelado de edificios, del entorno o de los medios sociales.
- Permite determinar la fase óptima de las actividades de construcción. Por ejemplo, con el uso de sensores en maquinaria y vehículos junto con un esquema del proyecto e información del tráfico, se consigue un algoritmo que mejora la eficacia de la obra y disminuye los gastos de combustible y tiempo.
- Obtener datos con la aplicación de sensores en cualquier tipo de construcción, favoreciendo su monitorización en muchos niveles de rendimiento, como por ejemplo la eficiencia energética de un edificio. Además, estos datos se pueden volver a introducir en los sistemas de BIM para programar las actividades de mantenimiento según sea necesario.
Mayer-Schönberger, V., & Cukier, K. (2013). Big data: la revolución de los datos masivos. Turner.
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